8/03/2012

Wisdom


He aquí el centésimo cuadragésimo primer The Thought of The Week by Solid Stone. The Thought of The Week by Solid Stone is a trademark of Liquid Stone Incorporated, Liquid Stone Incorporated is a trademark.

Wisdom.

Es el día, he llegado a lo que era la ciudad de  Kioto, en lo que era Japón, el mundo está muy cambiado, busco el hotel, pero al parecer nadie sabe donde queda, tal vez debo buscar en otra ciudad, recuerdo lo que decía la carta de Zapatta, "hotel emperador de la federación 1 en la región 5, busca la habitación 121" pero no existe tal hotel, al menos no con ese nombre.

De pronto, un chispazo, es un acertijo por si la carta era interceptada, estoy en la ciudad correcta, efectivamente el hotel no existe, lo que debo buscar es el mausoleo donde están los emperadores de lo que era Japón, en específico, el emperador 121, Kōmei, aun no sé si el nuevo orden mundial respetó el mausoleo, se han dedicado a destruir casi todos los símbolos históricos, con suerte el mausoleo es uno de los pocos que quedan.

Al llegar a lugar, todo está tan descuidado, casi en ruinas, la yerba crece por todos lados, ya nadie habita cerca, es el lugar perfecto para que Zapatta y yo nos reunamos, pero solo encuentro una nota, al parecer dejada ayer, ha llovido y está un poco estropeada, aunque se puede leer lo que dice.
Debes dirigirte al santuario Heian.

Z.
Cuando llego, Zapatta me esperaba afuera del santuario, ha sido abandonado, también está en ruinas, parece como si en cualquier momento fuera a derrumbarse, la biblioteca tiene mucho tiempo que cerró, ninguno de sus libros fue recuperado, o eso es lo que se cree, el zoológico y el museo tienen la misma suerte, años de deterioro y descuido, después de un efusivo recibimiento, al entrar al palacio veo que Zapatta ha acondicionado todo, aun es funcional por dentro, lo primero que noto es un enorme mueble lleno con los libros que Zapatta pudo rescatar.

En el centro de la habitación principal hay un pequeño fogón con una olla encima, un escritorio a un costado, y al fondo de un largo pasillo una puerta corrediza donde parece estar la habitación de Zapatta, me dice que la habitación al fondo del pasillo es para mi, y mientras preparo todo para comenzar a codificar la información que tengo, converso con Zapatta, ella prepara un poco de sopa de champiñones, enciendo la computadora y comienzo a escribir.

Han pasado 3 días, casi no he dejado de escribir, apenas he comido lo necesario, pero con la compañía de Zapatta el tiempo es muy relativo, parecen minutos, aunque codificar es muy tardado, cada una de las letras que escribo contiene una página de información, esta información debe ser muy bien codificada o de otra forma podría ser interceptada y perderse, al terminar enviaré esta información por correo al contacto que tenemos en donde era la ciudad de Seúl, después hará llegar la información al cuartel general en Siberia, una de las pocas regiones que no está bajo el control del nuevo orden mundial.

Es de noche, 9:53 p.m. estoy casi por terminar después de 5 días de trabajo, solo falta poner una firma, he escrito una carta, el nuevo orden mundial no sospechará pues aun creen que han podido hacerme olvidar, todo lo contrario, reviso lo que escribí, y firmo Curio C. T. doblo las 3 páginas que escribí, y las introduzco en un sobre.

Al guardar la carta en el bolsillo de mi abrigo, se escuchan ruidos, nos han descubierto, y sin darme cuenta Zapatta me ha encerrado en la habitación mientras, impotente, trato de romper la puerta, afuera están peleando, se escucha como rompen el escritorio y los pocos muebles que Zapatta tenía, ella pelea, sigo intentando romper la puerta, pero sin muchos frutos, de pronto, se escuchan disparos, y un instante después todo es silencio, muy tarde he podido romper la puerta, salgo y encuentro a Zapatta en el piso, sangrando, la han matado, se sacrificó por mi, no sospechamos que alguien nos había seguido la pista.

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