He aquí el centésimo cuadragésimo segundo The Thought of The Week by Solid Stone. The Thought of The Week by Solid Stone is a trademark of Liquid Stone Incorporated, Liquid Stone Incorporated is a trademark.
Strength.
No sé si continuar, la muerte de Zapatta me afectó mucho, no tiene sentido seguir con esta lucha sin fin, mi rumbo ahora es incierto, he vagado por las ruinas del templo los últimos 15 días, aún no encuentro rastros de los asesinos, fueron muy hábiles, su operación fue muy específica, creo saber cual fue el grupo al que enviaron y quien los dirige.
Pasan los días y lo he decidido, continuaré pero ahora más que nunca debo ser muy cuidadoso, debo cambiar mi locación, mientras estoy a punto de abordar la barcaza de un viejo pescador que me llevará a lo que era Corea, me llama la atención una joven que apenas se distingue de entre una pila de cajas y ropa vieja en el muelle, tal vez 25 años, su aspecto es muy descuidado, su mirada perdida y se nota que no ha probado alimentos en unos días, me acerco para ofrecerle la última barra de chocolate que me sobra, la chica se espanta, intenta correr, pero está muy débil, apenas puede levantarse y por el esfuerzo pierde el sentido, mi viaje debe posponerse.
Cerca del muelle hay unas cuantas cabañas de pescadores, la mayoría de la gente abandonó el país, muchos por voluntad propia, otros obligados por el nuevo orden mundial, los que se quedaron fueron considerados como personas de poco riesgo, en su mayoría pescadores de más de 60 años que no encuentran otro modo de vivir que no sea pescando.
Se hace tarde y el muelle no es seguro, el nuevo orden mundial ha puesto patrullaje y tienen la orden de matar a cualquier persona que esté fuera de casa después de las 8 p.m. entonces llevo a la chica a una de las cabañas abandonadas, lo más importante es hacer que se recupere, lamentablemente no puedo encender una vieja estufa de leña que está en la cabaña, de lo contrario sabrían de nuestra ubicación, llevan un orden muy estricto sobre quien ocupa las cabañas.
Han pasado 3 días, la chica ya despertó pero se niega a hablar conmigo, y aunque ha recuperado parte de sus fuerzas, aún es muy débil para valerse por si misma, aún no sé su nombre y solo puedo suponer que algo muy malo le pasó que la dejó muda.
Es imposible quedarme más tiempo en este lugar, pero no puedo dejar sola a esta chica, así que la llevaré conmigo, partiremos esta mañana, mientras hago los preparativos ella duerme, cuando intento despertarla me toma por sorpresa y me inmoviliza, al darse cuenta me suelta y corre a esconderse tras unas cobijas mientras llora desconsolada, esto es más intrigante de lo que parece, la maniobra que utilizó para inmovilizarme solo se enseña a cierto tipo de agentes.
Mientras subimos a la barcaza, aún con la mirada perdida, la chica murmura algo, no alcanzo a escuchar, al parecer ha decidido que es momento de comenzar a hablar, mientras viajamos por el mar, me acerco y le vuelvo a ofrecerle mi última barra de chocolate, esta vez la acepta, murmura otra vez y escucho un nombre, Sophie, al menos ahora sé su nombre.
El viaje es largo, la barcaza es lenta, se hace de noche pero ya estamos lejos de los patrullajes del nuevo orden mundial, el viejo pescador me dice que irá a dormir un poco, su avanzada edad y la costumbre no le permiten mantenerse despierto después de las 9 p.m. así que por el momento estoy a cargo de la navegación, Sophie duerme, y a lo lejos se ven unas luces muy tenues, al parecer el viaje será más largo de lo planeado, deberemos cambiar el rumbo y rodear esas luces, solo por precaución.
La noción del tiempo es distinta viajando en el mar, creo que son las 2 a.m. pero no estoy seguro de ello, mientras busco mi reloj, Sophie se acerca con mi reloj en su mano, marca las 4:39 a.m. aún seguimos muy lejos de la costa, y por alguna razón no siento el cansancio de la jornada.


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