He aquí el centésimo cuadragésimo tercero The Thought of The Week by Solid Stone. The Thought of The Week by Solid Stone is a trademark of Liquid Stone Incorporated, Liquid Stone Incorporated is a trademark.
Dignity.
No te conozco, pero siento que puedo confiar en ti, no sé, es esa sensación que no puedo explicar, además estoy agradecida por todo lo que haz hecho por mi, creo que si no me hubieras encontrado tal vez ya estaría muerta, la verdad pensé que así sería.
Tal vez no deba decirte esto, yo era un agente secreto, trabajaba para el nuevo orden mundial junto con otros dos agentes y nuestra base de operaciones estaba en Sidney, eramos encargados de interceptar comunicación entre los rebeldes.
Al principio todo era como un trabajo normal, horas y horas detrás de una computadora y contestando llamadas de los superiores, vigilando con la red de cámaras de la ciudad, buscando posibles sospechosos, muy rara vez debíamos ir a una misión de campo.
¿Sabes qué son las misiones de campo? supongo que no, pareces un ciudadano común que no tiene que ver con todo esto.
Las misiones de campo son cuando han identificado un blanco rebelde y deben eliminarlo borrando toda evidencia de la existencia del blanco.
En los 5 años que trabajé para el nuevo orden mundial, solo tuvimos 3 misiones de campo, ahí en la misma ciudad, y la verdad, aunque yo recibí todo el entrenamiento, dejaba que mis compañeros hicieran el trabajo sucio, no soporto ver a la gente sufriendo, tal vez esa es una debilidad, ¿no lo crees?
Tres semanas antes que me encontraras fue nuestra última misión de campo, todo iba muy bien, de hecho, la misión fue un éxito, el blanco era un vendedor de artículos deportivos que daba información de sus clientes a los rebeldes, pero por alguna razón ese día presentía que algo saldría mal.
Cuando llegamos a nuestro apartamento, nos esperaba uno de los superiores, nos dio la orden de destruir el equipo de cómputo que teníamos y así lo hicimos, nunca cuestionaba ordenes, cuando terminamos sentí un frío muy intenso en mi espalda.
La orden era eliminarme, solo a mi, no a mis compañeros, al parecer el nuevo orden mundial también piensa que no soportar ver a la gente sufrir es una debilidad.
Uno de mis compañeros en un acto repulsivo dijo que era un desperdicio, ese cerdo maldito sugirió a los demás divertirse conmigo antes de matarme, y así lo hicieron.
Lo peor fue que el superior estuvo de acuerdo y se les unió, mientras uno me sujetaba otro me mancillaba, se turnaron, no pude hacer mucho más que soportar a esos cerdos.
Cuando terminaron y estaban a punto de terminar con mi vida, como pude saqué fuerzas, dejé inmóvil a uno de ellos pateándolo en la cabeza, al otro lo derribé y rompí sus piernas, mientras que el superior sacaba su arma, pero pude desarmarlo.
Entonces les disparé, a mi superior, a ese cerdo que creía una persona de bien le dí un tiro en cada rodilla, gritó por el terrible dolor, luego amarré a los tres a las sillas del comedor, después tomé un cuchillo y a cada uno se lo fui enterrando en las piernas y brazos tratando de no cortar alguna arteria importante pero haciendo que sangraran, quería que sufrieran una muerte muy lenta.
Después me desmayé, y cuando desperté ya estaban muertos, el piso del apartamento estaba lleno de sangre, fui a tomar un baño, me sentía muy sucia.
Me dí cuenta que no tenía mucho tiempo antes que llegaran otros agentes, entonces salí del apartamento y fui al muelle a tratar de esconderme en uno de los barcos que transportan la basura a las islas abandonadas.
Cuando el barco arrojó su carga no sé cuanto tiempo pasó, noté que estaba completamente sola a salvo pero sola, caminé por días sin rumbo fijo, comía lo que podía y no era mucho, pensaba en lo que hice y en lo que me hicieron, entonces mi mente se derrumbó, no sabía que hacer, me sentía abandonada, ¿sabes? jamás te entrenan para algo así.
Luego vi el pueblito de pescadores y pensé en pedir ayuda, pero cuando vi que el pueblo era controlado por el nuevo orden mundial, pensé que todo había terminado, dejé de comer, y una mañana caí en la pila de cajas donde me encontraste, creo que pasaron días antes que me encontraras.
Empieza a amanecer, el viejo pescador me releva, aún quedan unos días de camino.


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