He aquí el centésimo cuadragésimo cuarto The Thought of The Week by Solid Stone. The Thought of The Week by Solid Stone is a trademark of Liquid Stone Incorporated, Liquid Stone Incorporated is a trademark.
Rituals.
El océano parece infinito y aún no se puede ver la costa. Aunque no me siento del todo cansado, no he dormido en 2 días, no puedo quitarme esta sensación de que alguien nos sigue; el pescador dice que estamos a unas horas de llegar a la costa y que si alguien nos siguiera, él lo habría notado. Todos estos años en el mar, supongo que debo confiar en él.
Unas horas más tarde por fin llegamos a la región que alguna vez fue conocida como Corea. Es casi medio día, el pescador comienza a hacer los preparativos para el desembarque y nos advierte que debemos salir de la playa y encontrar un escondite lo más rápido que podamos. Él regresará a su trabajo habitual, pretenderá que nada pasó, y por ello no puedo más que agradecer su ayuda.
En la cercanía no se observan los botes que vigilan la costa, algo no parece estar bien; regularmente es una zona fuertemente vigilada, pero esta vez la playa está desierta, el pescador se acerca a una zona algo escondida cerca de unas rocas y ahí desembarcamos. Nos despedimos del pescador y empezamos a ascender por las rocas.
Al llegar a la cima, inmediatamente una gran ciudad, completamente gris, edificios tan altos que tapan la luz del Sol. Si pudiera compararlo con algo, diría que es como un gran hormiguero; todos los edificios están llenos de habitaciones, no hay fábricas, negocios, automóviles, sólo personas que van de un lado a otro en un enorme laberinto de concreto, al parecer esta región del nuevo orden mundial es donde concentran a todas las personas que no son consideradas peligrosas para el nuevo orden mundial, pero que no pueden estar en otra región.
Tal vez es lo mejor que nos pudo pasar, con el viaje de tantos días en el mar, nuestra apariencia es similar a la de un habitante de esta ciudad, al parecer no llamaremos la atención y todos parecen estar muy ocupados con sus vidas como para cuestionar sobre la llegada de alguien nuevo.
Han pasado dos semanas desde que llegamos a la ciudad, la gente aquí parece estar en un constante estado de somnolencia, he visto esto antes y no es normal. No es que los habitantes no sean peligrosos para el nuevo orden mundial, la realidad es que han sido tratados y dejados en este estado mental, son mentes en blanco, sin ideas, vacíos.
Para nosotros no ha sido muy diferente, no hay mucho que hacer o pensar; los días parecen eternos y comienzo a soñar mientras estoy despierto, tal vez me estoy perdiendo y llegaré a ser uno más de ellos, una mente vacía. En uno de mis sueños, recuerdo el día que conocí a Lena estando en la facultad; había sido una semana muy difícil, la presión de las clases era mucha, seriamente pensé en dejar todo, pero ese día la conocí.
Ahí estaba yo, en el techo del edificio de la facultad, observando a la gente desde las alturas; al principio pensé que estaba solo, que yo era el único que tenía ese feo habito de observar a los demás sin ser observado, de pronto una voz, la primera vez que la escuchaba.
Unas horas más tarde por fin llegamos a la región que alguna vez fue conocida como Corea. Es casi medio día, el pescador comienza a hacer los preparativos para el desembarque y nos advierte que debemos salir de la playa y encontrar un escondite lo más rápido que podamos. Él regresará a su trabajo habitual, pretenderá que nada pasó, y por ello no puedo más que agradecer su ayuda.
En la cercanía no se observan los botes que vigilan la costa, algo no parece estar bien; regularmente es una zona fuertemente vigilada, pero esta vez la playa está desierta, el pescador se acerca a una zona algo escondida cerca de unas rocas y ahí desembarcamos. Nos despedimos del pescador y empezamos a ascender por las rocas.
Al llegar a la cima, inmediatamente una gran ciudad, completamente gris, edificios tan altos que tapan la luz del Sol. Si pudiera compararlo con algo, diría que es como un gran hormiguero; todos los edificios están llenos de habitaciones, no hay fábricas, negocios, automóviles, sólo personas que van de un lado a otro en un enorme laberinto de concreto, al parecer esta región del nuevo orden mundial es donde concentran a todas las personas que no son consideradas peligrosas para el nuevo orden mundial, pero que no pueden estar en otra región.
Tal vez es lo mejor que nos pudo pasar, con el viaje de tantos días en el mar, nuestra apariencia es similar a la de un habitante de esta ciudad, al parecer no llamaremos la atención y todos parecen estar muy ocupados con sus vidas como para cuestionar sobre la llegada de alguien nuevo.
Han pasado dos semanas desde que llegamos a la ciudad, la gente aquí parece estar en un constante estado de somnolencia, he visto esto antes y no es normal. No es que los habitantes no sean peligrosos para el nuevo orden mundial, la realidad es que han sido tratados y dejados en este estado mental, son mentes en blanco, sin ideas, vacíos.
Para nosotros no ha sido muy diferente, no hay mucho que hacer o pensar; los días parecen eternos y comienzo a soñar mientras estoy despierto, tal vez me estoy perdiendo y llegaré a ser uno más de ellos, una mente vacía. En uno de mis sueños, recuerdo el día que conocí a Lena estando en la facultad; había sido una semana muy difícil, la presión de las clases era mucha, seriamente pensé en dejar todo, pero ese día la conocí.
Ahí estaba yo, en el techo del edificio de la facultad, observando a la gente desde las alturas; al principio pensé que estaba solo, que yo era el único que tenía ese feo habito de observar a los demás sin ser observado, de pronto una voz, la primera vez que la escuchaba.
-Hola, nunca pensé que alguien también estuviera aquí... creí que yo era la única que venía por aquí.
-No... no lo eres
-Y qué haces aquí? por qué no estás allá abajo con los demás?
-Para no escuchar
-¿Para no escuchar? ¿Qué no quieres escuchar?
-El ruido
-Sí, eso me queda claro, pero ¿qué ruido?
-El ruido de la gente
-Buen punto...
Mi sueño se ve interrumpido, nos avisan que debemos dirigirnos a uno de los edificios para recibir nuestras dosis mensuales de aquel medicamento que nos deja en ese estado de vacío mental, ese estado dócil que tanto le conviene al nuevo orden mundial.
-Además, la gente no mira hacia arriba, por eso también estoy aquí
-Es cierto, creo que por eso subo
-Se olvidan de muchas cosas por estar tan adentrados en sus mundos vacíos
-Hmm
-Y se olvidan de todo lo que tiene sentido...
Después de unos minutos, la conversación cambió de tono; Lena me contó que su padre el sargento Bernd Katterfeld, un piloto retirado de la Luftwaffe que ahora trabajaba para aerolíneas comerciales, la quería obligar a estudiar algo relacionado con los militares, pero se dio cuenta que su hija no sería feliz de esa forma y por eso ella decidió ir estudiar a la facultad.
De nuevo mi sueño es interrumpido y mientras recorro uno de los tantos pasillos de los edificios, me parece ver a una cara familiar; al acercarme reconozco el rostro de uno de los presos de cuando fui capturado por el nuevo orden mundial. Hay varias personas a su alrededor, al parecer ellos, al igual que nosotros sólo pretenden estar en ese estado mental vacío.
De nuevo mi sueño es interrumpido y mientras recorro uno de los tantos pasillos de los edificios, me parece ver a una cara familiar; al acercarme reconozco el rostro de uno de los presos de cuando fui capturado por el nuevo orden mundial. Hay varias personas a su alrededor, al parecer ellos, al igual que nosotros sólo pretenden estar en ese estado mental vacío.
... posteriormente, tomaremos la base de la región 17 y coordinaremos el último ataque...


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